Bosque...

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martes, 31 de marzo de 2020

Wendy (relato de marzo para el Origireto2020)


Aquí os dejo el relato de marzo  para el #OrigiReto2020, el reto de escritura que llevan Katty (@MUSAJUE) y Stiby (@Stiby2).

Disclaimer: Este relato contiene altas dosis de violencia-gore y puede producir trastornos a los amantes de la buena literatura. Al final del mismo tenéis la canción en la que está inspirado.

Wendy

¿Habéis tenido alguna vez esa sensación cuando conocéis a alguien de que parezca que siempre ha estado en vuestra vida? Así me sentí yo cuando hablé la primera vez con Wendy. Por aquel entonces andaba yo muy bajo de ánimos, sentía que no era capaz de hacer nada bien, que mi vida iba totalmente a la deriva. Los cuarenta se acercaban vertiginosamente, seguía viviendo con mis padres y mi vida social se reducía a descargar adrenalina con el Call of Duty y el Fortnite. Mi autoestima estaba por los suelos y mi única habilidad reconocida era lo bien que se me daba atarme los cordones. Bueno y escuchar las historietas de mi madre. Mis colegas me habían convencido de que me apuntara a una de esas páginas de “folleteo” y había aceptado a regañadientes, aún a sabiendas de que era un caso perdido. Mi amigo Enrique—¡mete tripa, capullo!— me ayudó, con sus consejos y paciencia —a ver, asshole, ¡pon cara de interesante que así no te comes un rosco—, a hacerme unas fotos casi decentes y empecé a ver perfiles en busca de mi pieza de fruta. Tras varias semanas de fracaso absoluto, apareció Wendy. Pelirroja, delgada, sexy, con piercings y tatuajes, muy lejos de mi liga, pero por lo que fuera le caí en gracia y, antes de darme cuenta (vale, no, que casi tuvo que mandarme señales de humo), me pareció notar que la tía estaba flirteando conmigo. En seguida empezamos a hablar por videoconferencia a través de Skype:

­–Hola Wendy, ¿qué estás haciendo?
­–Croquetas, mira, están de muerte. Si quieres un día te hago algunas.
–Solo si me dejas besarte mientras las haces…
­–…

Sí, sí, vale, la cagué un poco y Enrique –fuck, ¿estás de coña?, ¿besarla? Are you kidding me?– me dio una buena colleja cuando le conté esto. Él era de la opinión de ir paso a paso y no meter la pata al menos antes de conocerla en persona. Decidí hacerle caso, al fin y al cabo él tenía mucha más experiencia que yo en estas cosas. Mejor meterme la lengua en el culo y no liarla para luego poder meterla en otros sitios. Joder, no me llaméis asqueroso, que son muchos años a pan y agua.

El caso es que debía de gustarle un poco a Wendy, porque obvió mi inoportuno comentario y seguimos hablando un par de días hasta que me llené de valor –cervezas– y le propuse quedar conmigo a tomar algo. Quedamos en un centro comercial a las afueras de Barcelona y cuando la vi en persona me impresionó. Era casi tan alta como yo, debía medir algo más de metro setenta y cinco y tenía el cuerpo muy bien definido. Rápidamente comenzamos a charlar, bueno, ella charlaba y yo la miraba e intentaba no perder el hilo de su conversación ni de la babilla que se me caía al verla, hasta que se calló, me miró, se rió un instante y comenzó a besarme con una intensidad que casi me tira al suelo. Por un instante tuve un poco de miedo, percibía su ansia y hambre de mí y me costó un poco separarme para tomar algo de aire.

—Perdona, me dejé llevar ­—me dijo.—A veces no sé qué me pasa que pierdo un poco el control.
—Eso estuvo… ufff… muy bien —pude articular.

Dejamos ahí la primera toma de contacto y nos fuimos a casa tras un leve magreo junto al coche. Reconozco que llegué levitando. Y otras cosas que no procede contar aquí, no sea que lo escuche mi madre.
Me desperté a la mañana siguiente con un mensaje de Wendy, un enlace a una canción llamada “Will you still love me tomorrow”, cantada por Amy Winehouse. Como no tengo ni papa de inglés, más allá de los chascarrillos que me cuenta mi amigo Enrique de cuando en cuando, metí la canción en el Google Translate y vi que había un mensaje implícito en la canción. Wendy quería saber si quería ser su rollo o algo más. Yo estaba dispuesto al matrimonio ya, pero Enrique ­—easy, man!—me frenó y me indicó que la invitara a salir por la noche, tomar algo, bailar y dejar que la noche fluyera y pasara lo que tuviese que pasar. Aquello me pareció razonable, así que le mandé un mensaje y quedamos en salir a algún garito.

Cuando la vi aparecer casi me caigo de espaldas. Llevaba un vestido blanco con una preciosa capa roja con unos bordados en forma de estrella. Si lo comparamos con mi sudadera de Evanescence y mis vaqueros azules, no puedo negar que formábamos una extraña pareja. El cisne blanco y el patito feo.

Nos tomamos algo rápido en el Bosc de les Fades, pero Wendy quería algo más de ritmo y me propuso ir a mover el esqueleto al Lobo, una discoteca metalera de la que me había hablado algún compañero de curro pero que no conocía, porque yo a esas horas soy más de Playstation o Xvideos, a quién vamos a engañar.

Llegamos a la discoteca y Wendy se desprendió de su capa y me arrastró a la pista de baile. Movía su melena al son del metal. Me hablaba del Death, del Power, del Trash y no sé de cuántas cosas más porque yo lo más que conocía era a Europe y a Bon Jovi. bueno y la sudadera de Evanescence que llevaba puesta y que me había comprado en el mercadillo porque me molaba la canción de los vampiros.

Según avanzaba la noche, alrededor de Wendy se iba haciendo corrillo de babosos que intentaban rozarse con ella. Ella los rechazaba como podía, pero el alcohol estaba haciendo de las suyas y cada vez se ponían más pesados e insistentes.

Se nos acercó un grupo de cinco chavales que la rodearon agitando las copas y arrimando sus cuerpos a ellas. Yo estaba bastante violentado y le susurré que era hora de marcharnos, pero me apartaron de ella a empujones y me echaron sus bebidas por encima, poniéndome perdida la ropa.

—Mira lo que ha bebido tu amiguita, guapa. ¿Quieres beberte tú lo bueno? —le dijeron, rodeándola entre los cinco—, ¿o acaso tienes hambre? —prosiguieron, empezando a manosearla.

Por unos momentos dejé de verle la cara, solo veía manos sobándola. Me levanté para intentar interponerme y sacarla de allí, pero de repente escuché una voz grave que provenía del círculo donde la tenían atrapada decir “Sí, tengo hambre” y al instante comenzaron los gritos, el caos y el terror. Vi  a Wendy con los ojos enrojecidos, embadurnada de la sangre de los cinco chicos, que intentaban huir desesperadamente, mientras ella jugaba con ellos moviéndose a una velocidad inusitada y arrancándoles a mordiscos los miembros con una facilidad aterradora. No sabía como reaccionar, pero era consciente de que tenía que hacer algo, así que agarré la primera silla que encontré y la estampé contra el tipo que amenazaba a Wendy con un vaso roto. No dejaría que nadie hiciese daño a mi cita. La silla se hizo añicos y me quedé con una estaca que utilicé para abrirme paso junto a Wendy, hasta que conseguimos salir del local aprovechándonos de los gritos y el caos y sumergirnos en la noche. Wendy se enfundó en su capa para disimular la sangre que le cubría todo el cuerpo y ocultar su bolsa de trofeos y fuimos a buen paso hasta el coche.

—Una noche intensa, ¿eh? —fue lo único que se me ocurrió decir.

Wendy me miró maravillada, con un brillo especial en los ojos.

—¿De verdad no te importa que sea una wendigo?
—En absoluto, pero… ¿me seguirás queriendo mañana?
—Y siempre, mi amor.
—Entonces no me importa. Pero creo que pasaré de tus croquetas —dije, señalando su bolsa.

Quizás, al fin y al cabo, sí que había algo que hiciera bien aparte de atar los cordones: amar incondicionalmente.



Título: Wendy
Extensión: 1318 palabras
Objetivo principal: Crea tu propio relato basándote en una canción
Objetivo secundario A: Caperucita Roja
Objetivo secundario B: Wendigos
Objeto 1: 1- Una estaca
Objeto 2: 19- Una canción


Este relato forma parte del reto de escritura creativa #OrigiReto2020.


Las normas de este reto se pueden consultar en las bitácoras de las organizadoras, @stiby2 y @musajue:

http://plumakatty.blogspot.com/2019/12/origireto-creativo-2020-reto-juego-de.html

o en

lunes, 30 de marzo de 2020

Segundo Ranking de Caza Capítulos (capturado hasta el 29-03-2020)

Segundo Ranking #CazaCapítulos (Actualizado a 29 de marzo)



¡Vuelve el ranking! ¡Ha pasado poco más de un mes desde el primer ranking, pero parece que ha sido toda una vida. Vivimos en tiempos interesantes, que diría Terry Pratchett. Difíciles para la mayoría, con más tiempo para leer para algunos y con la imposibilidad de leer para otros, porque la situación mental nos supera. En cualquier caso, ya sea como lectores u observadores, os invito a que os acerquéis al calor de la chimenea con vuestro chocolate o con vuestra infusión preferida y disfrutéis de nuestros progresos conjuntos. 



Ya son quince las personas que han actualizado ranking hasta el momento, ¡muchas gracias y felicidades!.
* La medalla dorada de chocolate de la segunda actualización es para... ¡¡Marga!!, por sus tremendos 67 puntos. Ya apuntaba alto a finales de febrero y ha seguido su ascensión. ¡Enhorabuena!
*  La medalla plateada de chocolate es para... ¡¡¡Marien!!! Mantiene su regularidad y sigue en muy buena forma, ¡¡¡felicidades!!!
* Y la medalla de bronce de chocolate de esta actualización es para... ¡¡Stiby!! Que pega un buen salto en la lista y se cuela en el podium, a pesar de que vaya leyendo relatos a cuenta gotas. 

* A continuación, siguen de forma brillante:
- Ericka en cuarta posición.
- Esther en quinto puesto.
- Kalen en la sexta plaza.
- Thaly se mantiene en la séptima.
- La superjefa molona KATTY es octava.
- Yarcko en novena posición.
- Cristin en la décima plaza.
- Kam en el puesto undécimo.
- La duodécima posición es para Carolina.
- En el puesto decimotercero tenemos a Gema.
- Érica aparece en la decimocuarta posición.
- Y cierra la lista Perlas en decimoquinta posición.
- El resto de participantes aún no se ha decidido a mandar la foto, pero esperamos que sus lecturas progresen felizmente y disfruten del reto igualmente.

En esta ocasión, salvo sorpresa de la jefa, tampoco habrá audio con el ranking, pero lo tomamos en consideración para futuras ocasiones si se sigue pidiendo y nos recuperamos un poco.


Ahora acercaos a por el chocolate calentito. A un metro y medio de distancia, eso sí... ^_^` y las porras tendrán que seguir esperando, porque "TENEMOS QUE QUEDARNOS EN CASA". Abrazos para todes.

Chocolate Caliente, Cacao, Malvavisco, Muñeco De Nieve

El reto #CazaCapitulos es un reto de lectura organizado por Katty (@MUSAJUE), con la colaboración de un servidor, (@kalen76). Si quieres saber más sobre el reto, puedes informarte en: 
o aquí mismo en: 

sábado, 29 de febrero de 2020

Carta a una desconocida

Aquí os dejo el relato de enero para el #OrigiReto2020, el reto de escritura que llevan Katty (@MUSAJUE) y Stiby (@Stiby2).



Carta a una desconocida

Sé que te sorprenderán mis palabras y temo que huyas y no vuelvas a aparecer, pero no sé qué me ocurre… siento un burbujeo desde hace unas horas que no puedo controlar.
No se trata de palabras que se amontonen por salir, ansiosas. Lo cierto es que no tengo claro qué decirte, no te conozco, no sé ni tu nombre. Y sin embargo… quizá sea el despertar de un león dormido, que tras tanto tiempo de letargo intuye un resquicio por el que asomar su rugido. Puede que solo sea un destello de mis anhelos. Que quiero dejar a Platón en el cajón y abusar un poco del empirismo.
Desnudar tu mente, desvestir tu cuerpo. Aunque no sepa tu nombre. Aunque solo intuya tu cuerpo, hermoso en sus imperfecciones, generoso en sus posibilidades…
Si me dejo llevar por la lógica, tendré que tachar esto y la carta nunca verá la luz. Y si la lógica, una vez más, pierde y esto ve la luz, quizá lo siguiente sea un largo silencio. Porque es posible que solo existas en mi imaginación quijotesca.
Me puede el hambre. El hambre de saber de ti, de descubrirte y recorrerte. De dibujarte un mapa marino y buscar tu X del tesoro, al sur de tu vientre. Sentirte como un mar en el que quiero sumergirme y bucear. Con la eterna duda de si las olas me arrastrarán mar adentro o me lanzarán contra el acantilado. O quizá sea yo el faro contra el que rompan tus muslos, qué delicia…
He de confesarte que mi cuerpo reaccionó con tus primeras palabras. Eso alertó a mi mente… y aquí estamos, perfectas desconocidas…. Desde la sinceridad que te supongo y de la que presumo, te confieso que me apeteces…
Mi querida desconocida, deja que te proponga algo… acércate a mi torréon esta noche y deja que la luna ilumine tu roja capa… Te tenderé una soga mágica que te envolverá y te traerá suavemente ante mí. Sé que es muy precipitado y asumiré tu respuesta, cualquiera que esa.
Eternamente tuya,
                                                                                   R.

Mi querida desconocida. Tus palabras me halagan y me sorprenden. Escribir no es lo mío, pero no he podido evitar el impulso de responderte. Porque es lo justo. Porque quiero ser totalmente honesta contigo. Yo también te deseo, pero ya hay alguien en mi vida. Si me creé perfil en Cuentinder fue porque nuestra relación es abierta y necesito un poco de chispa en mi vida, algo diferente que mi aullador no me puede dar. Siempre he creído que es posible enamorarse de más de un ser. Y estoy segura, por este dolor en mi pecho, que esa criatura podrías ser tú. Pero has de saber que mi corazón está con él y nunca podríamos ser más que amantes. De las que se aman sin límites, olvidándose del tiempo y el universo en las noches cerradas. Esta noche no podré acudir, es noche de luna llena y es mi noche de fuego con Feroz, mi marido. Le conocí hace años, en un paseo por el campo. Tenía a mi abuela enferma y le llevaba unos tuppers y unas medicinas, pero iba escuchando RadioKat y me desorienté. Feroz me indicó el camino y se ofreció a acompañarme hasta su casa. Y menos mal, porque cuando llegué me encontré con que un leñador había asesinado a mi abuela y pretendía agredirme a mí. Afortunadamente, entre Feroz y yo pudimos reducirle y llamar a las autoridades. A partir de ahí, comenzamos a quedar y, con el tiempo, en una noche de luna llena, pasó lo que tenía que pasar. Nos poseímos con intensidad y con la efusividad del momento me mordió. EN cuanto lo hizo se dio cuenta de su grave error, pero ya era demasiado tarde, la conversión se había iniciado. Tras vomitar varias veces y varios cambios hormonales poco agradables, comprobé que me había convertido en una licántropa. Me sentía más ágil, más fuerte y sobre todo, con unas tremendas ganas de hacer el amor. Desde entonces, ansío que lleguen las noches de luna llena y las paso retozando en la nieve con mi lobito. Sin embargo, el resto de noches mi cuerpo me pide otros fuegos. Como el tuyo, mi querida desconocida. De hecho, he de confesarte algo. Sé quien eres, princesa. Sé que tu león dormido es una referencia a tu melena, que tu belleza es sobradamente conocida y que esa soga mágica que citas no es otra cosa que tus frondosos e interminables cabellos. Me corroe la duda de si, tras esta confesión, me rechazarás. O si, por el contrario, me rogarás que acuda bajo tu ventana en alguna noche de luna llena y te convierta en una de nosotros. Lo dejo en tu mano. Pero has de saber que con tus palabras te has ganado las llaves de mi cuerpo… que mi sexo te anhela y mi boca te aguarda. Que sin conocerte mis sentidos despiertas y no pienso en otra cosa que en que se ponga el sol y la luna me posea, para perder el control y dejarme arrastrar por mis instintos. Así que te advierto, si esta noche escuchas aullidos cierra las ventanas. No seas osada, no estás preparada aún. Esta capa roja que ves no siempre fue así… esta teñida con el color de la sangre de mujeres que, como tú, ansiaron poseerme bajo el influjo de la luna. No sobrevivirías. Sé paciente y llegará tu momento. Hasta entonces inúndame de palabras, despierta mis sentidos cada mañana, ámame en noches cerradas, llévame a tu cama y saborea mi piel blanca.

Eternamente tuya,

                                                                                   C.R

       Me han llegado tus palabras y vivo en un sinvivir, a quien le interesa un entremés si puede degustar el plato entero… te deseo y te espero desnuda esta noche. Quiero que mires al cielo mientras nuestros cuerpos se funden, aúlles y claves tus colmillos en mi cuello… bañarnos en la calidez de mi sangre y salir para siempre de este infierno de vida, tras una noche memorable, aunque sea la última… tuya siempre. 
                                                    Rapunzel



*******

Título: Carta a una desconocida
Extensión: 1007 palabras
Objetivo principal: Usa tu relato para dar visibilidad a algún colectivo minoritario.
Objetivo secundario A: Rapunzel
Objetivo secundario B: Licántropos
Objeto 1: 13- Nieve
Objeto 2: 14- Personaje conocido - Caperucita-Lobo
Bechdel: 
Protagonista femenina única: Sí

Este relato forma parte del reto de escritura creativa #OrigiReto2020.


sábado, 22 de febrero de 2020

Primer Ranking #CazaCapítulos (Actualizado a 22 de febrero)



¡Acercaos, que se enfría el chocolate! ¡Aquí llega la primera actualización del Ranking del club Caza Capítulos. Puesto que el reto no es competitivo sino para motivarse, las actualizaciones irán surgiendo de cuando en cuando, no tienen por qué ser mensuales, puede haber varias por mes o algunos meses sin nada. Vosotres id subiendo vuestros progresos cuando os apetezca y cuando se acumulen unas cuantas actualizaciones volverá a aparecer el bibliotecario con su Ranking. Quizá aparezca antes si traéis unos cuantos plátanos... 


Como podéis ver, diez personas habéis actualizado ranking hasta el momento.
* La medalla dorada de chocolate de la primera actualización es para... ¡¡Marien!!, por sus tremendos 50 puntos. A este paso en unos días termina el reto... 
*  La medalla plateada de chocolate es para... ejem... ¡¡Kalen!! Parece que el estar casi todo el mes de enero de baja le ha servido para encontrar el tiempo que nunca tiene. Será más complicado ahora que parezco estar sano, pero ¡muy bien por mí! 
* Y la medalla de bronce de chocolate de esta actualización es para ¡¡Yarcko!! Ya nos dirás cuál es tu secreto para sacar tanto tiempo para leer.
* A continuación, siguen de forma brillante:
- Cristin en cuarta posición,
- La superjefa Katty en quinto puesto
- Evans y Gema en la sexta plaza
- Thaly en la séptima
- Stiby en la octava
- Kam en la novena
- Perlas en la décima 

Parece que el objetivo de los relatos es el que más está aportando puntos al ranking. De momento Marien, Yarcko y Katty ya han completado el objetivo anual de relatos, ¡maravilloso chicas! 

Gracias a todes por actualizar el ranking. Espero que tanto los que han subido pantallazo como los que aún no lo habéis hecho o no tenéis intención de hacerlo (no hay ninguna obligación pero así es más divertido), estéis disfrutando del reto y de las lecturas, que eso es lo más importante. 

Ahora acercaos a por el chocolate calentito. La próxima vez traeré churros y porras ^_^`

Chocolate Caliente, Cacao, Malvavisco, Muñeco De Nieve

El reto #CazaCapitulos es un reto de lectura organizado por Katty (@MUSAJUE), con la colaboración de un servidor, (@kalen76). Si quieres saber más sobre el reto, puedes informarte en: 
o aquí mismo en: 
¡¡Nunca es tarde para apuntarse!!

viernes, 31 de enero de 2020

Lluvia de sangre (relato de enero del OrigiReto2020)

Aquí os dejo el relato de enero para el #OrigiReto2020, el reto de escritura que llevan Katty (@MUSAJUE) y Stiby (@Stiby2).

Lluvia de sangre

Aquella mañana se despertó aturdida, sobresaltada por lo que su olfato reconocía como un intenso olor a azufre. Asustada, salió corriendo al balcón y miró temerosa al volcán a cuyos pies se había construido, hace mil años, la humilde aldea que le había acogido. En todo ese tiempo, el volcán había estado inactivo y los hechiceros aseguraban que, más que dormido, aquel volcán estaba del todo muerto y era vestigio de otra época.
Había crecido prácticamente sola en aquella pequeña isla, pues su madre falleció al poco de llegar, cuando ella contaba con tan solo seis años, fruto del agotamiento y de la mala vida a la que había tenido que darse para sobrevivir en las oscuras tierras de Zendharia. De todo esto no supo ella hasta años después, cuando la maestra Delia le enseñó a leer y descubrió que aquellos legajos que su madre había guardado en el cofre de los tesoros con tanto mimo, no eran sino sus aventuras -o más bien desventuras- de juventud. Quedó huérfana a la edad de seis años y le acogieron las hermanas hechiceras. Delia era su tutora, pero con quien mejor se llevaba era con la abuela Clio, que le contaba todo tipo de historias y cuentos populares.
La vida en la isla era muy tranquila. Trabajaban con la magia, comerciaban con las sirenas y se alimentaban de lo que les daban la tierra y el mar. Su vida había pasado de ser una constante incertidumbre, sin saber si aquella noche tendrían techo y alimento, a ser una vida plácida colmada de atenciones y expectativas. Sin embargo, echaba mucho de menos a su madre.
La abuela Clio lo sabía y siempre le contaba, a escondidas, relatos sobre las aventuras de su madre y sobre su padre.
         —Amelia, hija —le decía—. Has de saber que tu padre fue un famoso personaje, gran mago y músico, que ayudaba a la gente de forma generosa, aunque tuvo un final amargo por una serie de malos entendidos. Nunca olvides que provienes de un ser de leyenda, el gran flautista de Hamelin. Por eso tu madre eligió ese nombre, para no olvidar nunca a su amado flautista ni la desgracia que provoco su caída.
—¿Qué desgracia, abu Clio? —le preguntaba siempre.
—¡Ya estáis otra vez con eso! Deja de meterle pájaros en la cabeza, madre —decía la maestra Delia—. Tu padre fue un bribón desgraciado que no supo cuidar de su familia. Punto.
La abuela Clio le miraba con cara de pena, sonreía con su único diente y continuaba divagando con otra historia distinta.
Amelia sabía que no merecía la pena insistir, porque no había nadie en el mundo más tozudo que la tía Delia.
Despertó de sus ensoñaciones con el retorno de aquel desagradable olor. Bajó corriendo a la sala de estar, donde la tía Delia y su novia, Karen, leían recostadas la una sobre la otra.
—¿No oléis eso? Algo pasa. El volcán. ¡Está despertando!
Por un instante levantaron la cabeza y olfatearon ligeramente. A continuación, volvieron la cabeza a sus libros y siguieron leyendo.
—Puedes salir al patio a jugar, Amelia, no te preocupes, todo está bien.
Salió de la casa inquieta por el olor. La gente a su alrededor hacía su vida sin mayores preocupaciones. Se percibía claramente el canto de las aves, el traqueteo de los carromatos llevados por los asnos, el martillo golpeando el yunque, las risas de los otros niños. Y, sin embargo, Amelia presentía que algo iba mal.
El olor a azufre se desvanecía un poco en la calle, mezclado con los olores corporales, las especias y los animales, pero ahora no se trataba solo de lo que olía. En su cabeza retumbaba un tremendo lamento cuyo origen no reconocía.
Se puso a caminar siguiendo el sonido de aquel lamento y al rato se encontró en la falda del eterno volcán. Llena de curiosidad, deslizó su mano sobre la montaña y al instante lo sintió. El volcán, el corazón de la isla, lloraba. Lloraba de impotencia y rabia, de ansiedad y frustración. Lloraba y odiaba. Tenía ansias de destrucción y no se detendría por nadie.
Amelia intentó calmar la ira del volcán. No entendía nada, pero sentía la necesidad de calmarle, de darle ese cariño que la isla necesitaba.
Por un instante le dio la sensación de que lograba reconfortar a la bestia, pero enseguida volvió el olor a azufre y la sensación de rabia.
—Vete —le susurró el volcán—. En unas horas dejaré que mis lágrimas se fundan con el océano y me tragaré aquello que tanto me hace sufrir. Vete y no mires atrás, tú que eres la única que me siente.
Aterrorizada, Amelia volvió corriendo hacia su hacienda e intentó explicar a su familia lo que había experimentado y vivido. Por descontado que no la tomaron en consideración. Fue en busca de su abuela y le pidió que la acompañara, ya con su caja de tesoros en la mano, pero la abuela le cogió de la mano y le dijo que era muy vieja para aquella huida, pero que tenía el poder de salvar a otros muchos. Con un gesto, le pidió que le entregara la caja de los tesoros y así lo hizo. Clio la abrió, cogió un pequeño objeto y arrojó por la ventana el resto de la caja.
—Solo necesitas esto, cariño —le dijo y le entregó una flauta—. Es la flauta de tu padre. Tócala y te seguirán allá donde desees. Para mí es tarde, el oído me falla y, como la isla, solo quiero descansar.
A continuación, besó la frente de Amelia y cerró los ojos por última vez. Con lágrimas en los ojos, Amelia salió corriendo de la casa sin saber muy bien qué hacer. Desesperada, se puso la flauta en los labios e intentó hacerla sonar. Una hermosa melodía brotó como por arte de magia y todo el mundo paró lo que estaba haciendo para contemplarla, como hipnotizados. Amelia comenzó a caminar hacia la arena de la playa para pedir ayuda a las Sirenas y tras ella desfilaron un ejército de niños y niñas. Los padres, inmovilizados, les veían alejarse y gritaban desconsolados, pero no eran capaces de seguirles, impotentes ante aquella vil hechicería.
Cuando llegaron a la playa, escucharon las primeras explosiones. El volcán, herido, derramaba lágrimas de lava y estallaba en lamentos, tornando el azul del cielo en gris y haciendo que el sol desapareciera por momentos. Los niños no miraron atrás, hipnotizados por la música de Amelia, pero ella sí que pudo ver como la lava engullía su pueblo y se llevaba todo aquello que había amado.
Las sirenas reconocieron a la hija del flautista y acompañaron a su música con sus hermosos cantos. Uno a uno, los niños se abrazaron a las sirenas y fueron desapareciendo en el mar, en dirección al reino submarino. Amelia fue la última en despedirse. Besó y acarició la arena, pidió perdón a la isla y le deseó una plácida despedida. No había rencor en sus gestos, a pesar de haber perdido a lo que le quedaba de familia. En su corazón compartía la magia del volcán y sabía lo que había sufrido la isla a manos de los hombres. Mucho había tardado en despertar. 
Enterró la flauta en la arena unos segundos antes de que la lava llegara hasta allí y se sumergió en el mar junto a la última sirena, que había contemplado toda la escena. Fue en ese preciso instante, viendo la comunión de Amelia con la isla, cuando Iris, hija de Poseidón, supo que aquella humana le robaría el corazón para siempre. Fundieron sus manos y se sumergieron en la inmensidad del océano, mientras la isla se desvanecía sollozando fuego…

-->
FIN




Título: Lluvia de sangre
Extensión: 1280 palabras
Objetivo principal: Cuenta una historia que involucre un volcán o cataclismo
Objetivo secundario A: El flautista de Hamelin
Objetivo secundario B: Sirenas
Objeto 1: 5- El sol
Objeto 2: 10- Arena
Bechdel: Sí
Protagonista femenina única: Sí

Este relato forma parte del reto de escritura creativa #OrigiReto2020.