Bosque...

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domingo, 28 de febrero de 2021

El despertar de Mónica (Relato para el reto de escritura #EstrellasdeTinta)

Historia sin TW. 

¡Aviso! Esta historia es continuación del relato que escribí para el mes de agosto del Origireto2020 llamado "El sueño de Mónica". Es muy conveniente leerlo previamente para entender éste de forma completa. Aquí el enlace:    El sueño de Mónica


Si ya lo habéis leído, aquí tenéis mi relato de este mes. Recordad que los comentarios salvan vidas y que si no os gusta el relato sois libres de mentir. Gracias ;-)


El despertar de Mónica



Me sentía totalmente relajada y en paz. Así que así era el final. Nunca le había dado muchas vueltas a ese tema, al fin y al cabo era bastante joven, pero cuando lo había hecho siempre lo había imaginado más doloroso y abrupto. Sin embargo me sentía fresca y liviana, como si hubiese salido de mi propio cuerpo. No podía ver nada ni abrir los ojos, no sentía nada salvo paz y el silencio, pero percibía una claridad que se incrementaba por segundos. Nunca había sido demasiado creyente, pero allí estaba la famosa luz, el puente hacia la eternidad. Mi subconsciente dejó de pensar y supuse que mi cerebro acompañaba a mi corazón. En un último acto reflejo noté como la luz y calidez me invadía y se apoderaba de mí, mientras mis pupilas se abrían paso frente a un iris azul más hermoso que el mismo cielo. Y luego, la nada…


La saqué en brazos del agua, más muerta que viva. Debía de haber tragado mucho agua y sangraba abundantemente de una herida en el abdomen. Tenía clavada una pequeña barra de acero. Observé a lo lejos como un gran crucero luchaba por ponerse a buen recaudo de aquella mar brava y rápidamente deduje que debía de haber caído del mismo. Parecía increíble como había podido llegar hasta la orilla, como si el amar la hubiera abrazado y lanzado cientos de metros en un último y desesperado hail mary*… Yo había sido el receptor, como en mis tiempos universitarios, y ahora era el encargado de llevar a término aquel desesperado e imposible intento por salvarle la vida a aquella mujer. Mi primer instinto fue detener la hemorragia, no había tiempo de esperar a Sebastián y su ambulancia. Con extremo cuidado, extraje el acero e inmediatamente la taponé con mi camiseta hecha jirones previamente. Afortunadamente era de talla extra-grande y fue suficiente para tapar la herida temporalmente. A continuación, le realicé la respiración artificial. Su corazón no latía, pero insistí hasta que, ya exhausto y desesperado, vi cómo la mujer abría los ojos, me vomitaba casi un cubo de agua encima e inmediatamente, caía desmayada. Satisfecho, me tumbé junto a ella mientras escuchaba las sirenas salvadoras de la ambulancia parándose junto al acceso a la playa. 


Desperté en una sala blanca que olía a desinfectante. No entendía nada. Lo último que recordaba era mi discurso en el castillo y cómo mi vida se iba tras aquella inesperada puñalada. Pero este lugar no parecía muy medieval, sino más bien una habitación de un hospital o de un psiquiátrico. ¿Habría perdido la cabeza del todo? ¿Era eso lo que había tras la muerte? Oí como se habría la puerta y entraba un hombre con un enorme ramo de orquídeas que colocó en un jarrón. Me sonrió ampliamente, me llamó Ariel y me dio la enhorabuena por mi despertar. No tenía ni idea de quién era ese señor de sonrisa perfecta y ya estaba decidida a solicitarle amablemente que me dejara en paz y se perdiera, que no estaba yo para príncipes, cuando este hizo un gesto hacia la puerta pidiendo a otra persona que pasara. Vi a un hombre pequeño acercarse tímidamente al grandullón y sonreírme a continuación. 


—Sebastián, acércate, Ariel ya se ha despertado, vamos, no seas tímido.

Sebastián apretó con fuerza la mano de su compañero y me dio los buenos días.

—Eres un milagro, chica. Tu capacidad de resistencia es increíble.


Érik, que así se llamaba el grandullón, me contó que me había visto flotando cerca de la orilla e inmediatamente había llamado a su pareja, que era ambulancero, para que acudiera presto con su equipo a socorrerla. Mientras, él había hecho lo que había podido, gracias a sus conocimientos básicos de socorrismo. Había llegado al hospital más muerta que viva, pero sorprendentemente había superado la delicada intervención quirúrgica y me estaba recuperando. 

Descarté totalmente contarles lo que había vivido, aunque estaba segura de que aquello había sido real. Desconocía qué tipo de extraña magia me había sacado de aquel mundo de fantasía para retornarme de nuevo al océano, pero estaba muy segura de lo que había vivido. Lamentaba mucho no haber podido contribuir a que aquel mundo tan curioso hubiera progresado como debiera, pero por otro lado me sentía muy feliz por poder seguir con mi vida. Tenía muchas nuevas ilusiones y mil planes en la cabeza. Aprovecharía cada segundo de mi vida para dedicarlo plenamente a mi felicidad y a hacer felices a los demás, a todas esas personas como el grandullón y Sebastián, que de forma tan altruista habían hecho lo posible e imposible para traerme de nuevo  a la vida. 

Dos semanas después me dieron el alta y, mientras tramitaba mi nueva documentación y comunicaba a todos los estamentos que seguía viva, me alojé en la casa de Érik y Sebastián. Era un modesto piso de 40 metros cuadrados con una única habitación, así que me quedé durmiendo en el sofá tras negarme firmemente a que me cedieran la habitación. No podía estar más agradecida hacia ellos. Ojalá hubiera tenido la forma de compensarlos económicamente, pero mi realidad era tan humilde como la suya. Llegó el momento de la despedida:


—Bueno, chicos, ha llegado el momento de mi marcha… he de regresar.

—¿Ya estás lista?—dijo Érik, con cara de preocupación—. ¿Seguro que es lo que quieres hacer?


Quise contarles que no tenía ninguna gana de volver, que odiaba el mundo y tan solo deseaba llegar a casa para investigar día y noche el acceso a otros mundos sin que nadie pensara que estaba tarada, pero obviamente no dije nada.


—Sí, me siento fuerte. Es la hora. Os debo tanto, chicos. 


Me acerqué a ellos y les di un gran abrazo. Les prometí volver a verlos el verano siguiente y hacer una gran fiesta en la playa. Sebastián, con lágrimas en los ojos, me miró y me cogió la mano.


—Ven conmigo, quiero enseñarte algo antes de que te vayas…


Le seguí hasta la puerta de lo que parecía un armario, pero cuando lo abrió vi que detrás había una amplia estancia con una mesa y un paquete de regalo encima de la misma. Intrigada por el inexplicable milagro arquitectónico de aquella enorme habitación armario, tardé unos segundos en entrar, pero Érik me dio un fuerte empujón. 


—Vamos, ábrelo, lady Mónica. Es nuestro regalo de despedida.

Me sentía como una niña pequeña con tanto agasajo. Rasgué el papel de regalo y dentro había una caja de zapatos de tacón. Torcí el gesto disimulando la mueca con una sonrisa, pensando que se habrían gastado una fortuna en unos zapatos que nunca me pondría, ya que no soportaba los tacones, pero al abrir la caja el shock fue mayúsculo. Un hermoso colgante se hallaba sobre un deteriorado libro electrónico. ¡Dios mío! ¡Era mi Kindle! No me podía imaginar cómo podía haber llegado hasta allí. Abrí el colgante con un clic con una corazonada y lo que vi en su interior me iluminó la cara y dio un nuevo sentido a mi vida. ¡Bendito guisante!**


Nos costó dejarla ir. Para nosotros era mucho más que una familia. Era nuestra reina, la mujer que lo había cambiado todo en el reino, incluso después de su atentado. La turba se había rebelado contra los asesinos y el mundo había prosperado mucho desde entonces, convirtiéndose en una sociedad mucho más justa para todos. Habíamos tenido que usar el portal para salvar su vida, ya que sabíamos que en nuestro mundo de fantasía no disponían de los medios necesarios para salvarla. Además, a pesar de los progresos sociales que se iban consiguiendo en nuestro mundo, estaba todavía lejos de ser aceptado por la turba que dos hombres se amaran libremente. En este otro mundo, aunque tuviéramos nuestras dificultades, no teníamos que ocultar nuestro amor. Por eso, aunque nos hubiera encantado volver con ella, decidimos no hacerlo y quedarnos de guardianes del portal. Al fin y al cabo, esa había sido mi labor durante años, viviendo entre ambos mundos.

Acompañamos a Mónica mar adentro en la Zodiac hasta el punto crítico y nos despedimos con un abrazo. La vimos sumergirse con su bombona de oxígeno  y como un hermoso banco de peces se movía a su alrededor, escoltándola en su descenso como si fuera la reina de las sirenas. Aún así aguardamos a que el destello verde brillara tres veces. Era la señal de que el portal se había activado. Tristes por perderla, pero felices por haberle dado nuevas esperanzas a ambos mundos, regresamos navegando hasta nuestro querido hogar.*** 

FIN

* Jugada de fútbol americano en la que se intenta un último pase desesperado de muchos metros para que el receptor consiga anotar cuando ya no queda tiempo. 

** Para entender la referencia del guisante es imprescindible leer “El sueño de Mónica”, también en este blog (relatos del Origireto 2020).

*** El juego de colores es para diferenciar el cambio de voz narradora de Mónica a Érik y un homenaje a Michael Ende.




Este relato pertenece al reto de escritura Estrellas de Tinta, creado por la gran KATTY. Podéis ver las bases del reto en este enlace:

http://plumakatty.blogspot.com/2020/12/estrellas-de-tinta-reto-de-escritura.html



martes, 2 de febrero de 2021

Primer ranking del #CazaCapítulos2021

¡Hola mis cazadoras y cazadores de capítulos! 

Aquí os dejo el primer ranking del reto de lectura CazaCapítulos2021, creado por Katty (@MUSAJUE en twitter). Este mes cambiamos la narrativa por la voz, así que si queréis escuchar la narración, solo tenéis que pinchar en el audio. ¿Lo malo? Que no escucharéis la angelical voz de Katty sino la mía. Pero nadie es perfecto :)




Y aquí tenéis el enlace al audio:



Muchas gracias por pasaros y recordad que los comentarios salvan vidas y no tributan a Hacienda.

domingo, 31 de enero de 2021

Entrega a domicilio (microrrelato de enero del reto de escritura #EstrellasDeTinta)

 Trigger Warnings al final del micro, en pegatina.

El siguiente microrrelato es continuación a mi relato recomendado de la semana, llamado Pizza congelada. Recomiendo encarecidamente leer el relato y el micrrorrelato de Pirra antes de leer este microrrelato, ya que es continuación del relato.

Podéis leer el enlace a los relatos de Pirra pinchando en este enlace:

Pizza congelada

Y ya que habéis leído los relatos de pirra, podemos continuar. Aquí tenéis el micro:



Entrega a domicilio

Sentía una mezcla de miedo y agradecimiento mientras bebía aquel gazpacho que había traído mi anfitriona. ¿Quién demonios hacía gazpacho en pleno invierno? Yo lo odiaba, pero no me atrevía a contravenir los deseos de la pérfida supervillana más buscada del planeta. Sonreí incómoda y le agradecí el gesto bebiendo de un solo trago. Solo pensaba en largarme, pero no veía cómo hacerlo con la escayola y aún aturdida por el accidente.

—Debo regresar, la moto…

—Tranquila Mari, Aurora te ha llamado un Uber y te acercarán a Carabanchel en unos minutos. La doctora dijo que estás perfectamente. La moto está en el taller, mañana la tendrás en casa, Pedro te la acercará. Pero antes, hablemos de negocios. Pedro, vete y déjanos solas.

Observé como aquel madelman cañón hacía un gesto con la cabeza y se retiraba. La supervillana me había dejado claro que SABÍA dónde vivía. Quizá su superpoder fuera la telepatía. Más me valía cuidar mis pensamientos. En la que me había metido por trescientos putos euros de mierda al mes repartiendo pizzas. Y todo por aquellos pijos egoístas incapaces de hacerse un huevo frito. La próxima vez les dejaría un regalito en la pizza.

La villana me contó su terrible plan para asaltar el congreso. Estaba tan harta de mi vida y de todo que accedí. Le sonreí y me incorporé despacio. Hizo un chasquido y apareció la asistenta. Me resultaba terriblemente familiar, pero no caía. 

Cuando llegué al recibidor me di cuenta. ¡Hija de puta!

FIN



Este microrrelato pertenece al reto de escritura Estrellas de Tinta, creado por la gran KATTY. Podéis ver las bases del reto en este enlace:

http://plumakatty.blogspot.com/2020/12/estrellas-de-tinta-reto-de-escritura.html

Una noche escalofriante (Relato de enero del reto de escritura #EstrellasDeTinta)

TW: Ver al final los Trigger Warnings, aunque es bastante light. 

Nota: También en formato audio, pincha en el play bajo el título y la imagen


Una noche escalofriante




La partida estaba en su punto más escalofriante. La tormenta había estallado y mi vampiro se defendía como podía de aquella ciborg de mirada de hielo. En su terrible mirada se apreciaba su frustración por los daños que había ocasionado en su nave. Gracias a unos simples alicates y mi extraordinaria fuerza había conseguido inutilizar su sensor de gravedad, suficiente para impedirle alcanzar la velocidad de la luz y atravesar la quincena de constelaciones que había entre La Tierra y Cibergtron. Para cuando Irina6000 había activado los protocolos de seguridad de la nave, yo ya estaba lanzándome por las escaleras y saltando de la nave para caer en el mullido césped. Recorrí todo el patio a máxima velocidad para huir de los letales nano insectos. Cerré la puerta y grité, exultante:

—Yeahhhh, ¡toma esa!

—Un crítico no da para tanto, Gabi, Sara ha hecho trampa porque quiere gustarte y que le des un beso—se oyó vocear a Elvi, muy indignada. 

—¡No es verdad!—se defendió Sara, mientras se ruborizaba ligeramente—. Yo soy la máster y… y… actúo según lo que dicen las reglas.

—¡Pero las reglas las pones tú!—dijo Luna, mientras abrían la puerta de la casa, y se derrumbaban a plomo en el sofá.

—¡Niñas! ¡A la pizza le quedan cinco minutos! ¿Habéis cerrado bien la casa del árbol? Se está nublando y parece que va a llover.

—No, mamá. Ahora mismo voy —dije—. Esperadme, chicas, ahora mismo vuelvo. Mamá nos ha puesto unos chupitos de gazpacho. Ya sé que es raro, pero es mi madre y lo cierto es que entra muy bien.

Salí a la calle no sin antes echar un vistazo a Sara y sentir como apartaba su mirada. Uff, nunca había pensado que le pudiera gustar, qué marrón, la verdad. Necesitaba un poco de oxígeno y aclarar ideas. Esperaba que aquel descubrimiento no se cargase nuestras maravillosas tardes de rol, aquellos comentarios me incomodaban un poco. Saqué esas ideas de la cabeza y me quedé embobada viendo el precioso arce japonés del que tan orgullosa estaba mi madre. Teníamos un gran patio y ella sola había hecho un estanque junto al árbol, con peces y hasta nenúfares. Contemplé el pequeño banco de peces que se deslizaba de izquierda a derecha y de derecha a izquierda en perfecta sintonía. Cuando era más pequeña, soñaba con ser sirena y mecerme junto a ellos, fugarme del estanque por las tuberías hacia el arroyo y acabar en el mar en busca de mi príncipe. Luego descubrí que la verdad ni los príncipes ni los sapos me interesaban un carajo y era mucho más divertido el rol y la buena compañía. 

Anochecía y decenas de luciérnagas reflejaban su luz sobre el estanque dando un precioso ambiente que solo se veía enturbiado por las nubes de mosquitos que me acosaban. Menos mal que era una vampira y no tenía sangre caliente que pudieran sustraerme.

Un “¡ya está la cena!” me sacó de mi ensimismamiento y corrí a apagar las velas y cerrar las puertas de la casa. Desgraciadamente, las prisas no son buenas y le di una patada a una vela que prendió mi libreta de master, la cual prendió a su vez la madera y… en fin… tuve que saltar al césped gritando que la casa del árbol se quemaba.

—¡Un incendio! ¡La nave se incendia! ¡Ayuda!—grité con todas mis fuerzas, mientras intentaba taparme la boca para no tragar humo.

Al instante salieron las chicas con cubos y barreños que fuimos llenando para aplacar las llamas, hasta que salió mamá y le dio toda la presión a la manguera. Eso y la diosa fortuna que vino en forma de lluvia veraniega terminó con la fuerza de las llamas y en unos minutos estaba todo controlado. Desgraciadamente, solo quedaba el esqueleto de la caseta, todos nuestros tesoros se esparcían en forma de ceniza rumbo oeste, con el viento. 

Volví a casa muy afligida y temerosa de la ira de mi madre, pero ella solo me abrazó y me colocó en el sofá con una manta encima. Estornudé un par de veces y me lamenté de mi mala pata. Adiós a mis planes de salir de casa a las doce de la noche y hacer la fiesta de pijamas rolera en la caseta y luego tumbarnos a mirar las estrellas. 

Mis amigas notaron mi aflicción y corrieron a arroparme. Elvi me dijo que reservaría una sala en la biblioteca y retomaríamos las aventuras del vampiro y la ciborg y Sara me abrazó y me dejó en la mano su mayor tesoro, las tres monedas de plata conmemorativas de la edición especial del Mujeres Lobos vs. Vampires. Al notar su cálido contacto sobre mi mano sentí como si el engranaje de la rueda de un molino se agitara dentro de mí. Me vi reflejada en sus ojos color esmeralda y, por primera vez, vi en ella algo más. 

Aquella noche terminó siendo muy especial. Mamá nos dejó solas para irse a trabajar y devoramos con ansia la pizza fría. A continuación, para resarcirnos, intentamos hacer nosotras un pastel de chocolate y huevo. Tras ponernos finas con la harina, jugamos a que aquello no era sino maquillaje y que nos faltaba la crema hidratante. Elvi me cascó un huevo en la cabeza y me dijo que aquello me dejaría el pelo muy sedoso y yo a su vez hidraté la cara de Luna con sirope de chocolate. De esa facha, decidimos hacer un super pase de modelos y nos calzamos los tacones de mi madre para lucir escaparate. Ni que decir tiene que durante dos o tres días fuimos las reinas del Tik Tok. 

Aquellos fueron nuestros días felices. Los vivimos intensamente, disfrutando cada segundo. Ahora los echo en falta. Es cierto que tengo a Sara a mi lado, pero nunca había imaginado que estaría luchando por cada minuto de mi vida, huyendo sin un destino claro y sabiendo que ELLA nos cazaba. Hacía ya meses que Elvi había desaparecido. Estábamos seguras de que había sido cosa de Luna. La tregua había terminado al cumplir los dieciséis. Luna, más bien conocida como Irina6000, no regresaría a Cibergtron sin cumplir su misión… destruir a la última vampira y recuperar a su amor no correspondido. 

Apreté las monedas de plata con fuerza y contemplé a mi amada. No lo permitiría.


Este relato pertenece al reto de escritura Estrellas de Tinta, creado por la gran KATTY. Podéis ver las bases del reto en este enlace:

http://plumakatty.blogspot.com/2020/12/estrellas-de-tinta-reto-de-escritura.html




viernes, 1 de enero de 2021

El último ranking del Caza Capítulos 2020.

 ¡¡Feliz año nuevo!! 

Comenzamos el año de la mejor manera posible, cerrando este último ranking con las posiciones finales del primer reto #CazaCapítulos. Estoy muy contento de cómo se ha desarrollado el reto y espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo. Si os ha gustado, no dudéis en apuntaros al nuevo reto, #CazaCapítulos2021.

Finalmente el ranking ha quedado de esta manera, con sorpresa en el bronce final.


* En primera posición, habiendo logrado completar todos los puntos del reto, están Ericka, Kam, Marien, Kalen y Stiby. Es un gran éxito haber completado todos los puntos, no era nada fácil, pero sobre todo espero que hayáis disfrutado con las lecturas tanto como yo. ¡¡Y les cinco nos llevamos la medalla de oro de chocolate!! ¡Felicidades!

* La medalla de plata de chocolate es para Esther, que ha hecho una trayectoria impecable y se ha quedado muy cerca de completar todos los puntos. ¡Bien hecho!

* En tercera posición, con un sprint final impresionante se ha colado Yarcko, llevándose la medalla de bronce de chocolate para ella solita. ¡Enhorabuena!

* La cuarta posición queda para la jefa KATTY y para Marga, que finalizan con la estupenda cifra de 71 puntos, una trayectoria excepcional. 

* Gema alcanza la quinta posición con una brillante última actualización que le hace llegar hasta los 64 puntos. ¡Fabuloso Gema y qué bien tenerte también en 2021!

* La sexta posición final es para Carolina, con unos muy dignos 60 puntos. Una notable posición, ¡muy bien!

* Séptima queda Erica con sus 54 puntos de primeros de diciembre. ¡Un papel estupendo!

* Octava plaza para Thaly con sus 52 puntos, muy apretados todos los puestos que se han decidido por matices. Una gran participación, digna de mención.

* Y cierra el ranking Perlas con sus 5 puntos de principios de año.

Espero que tanto las personas que se animaron a subir sus progresos como las que participaron de forma más pasiva hayáis disfrutado de este reto y os queden ganas de repetir. Deseamos que os haya servido para aliviar algo este año tan complicado y que os haya aportado algo. Este 2021 esperamos que sea aún más especial, ¡permaneced alertas! 

Muchas gracias por vuestra colaboración y recordad que el chocolate y las pastas siguen abiertas y disponibles para todes, pero ya en el #CazaCapítulos2021

Un gran abrazo.

Oook


jueves, 31 de diciembre de 2020

Unicorco (relato de diciembre para el #OrigiReto2020)

Termina el año y aquí os dejo el relato de diciembre del #OrigiReto2020, el reto de escritura de @MUSAJUE y @Stiby2. Este año ha sido un poco particular y no he podido completar el reto de escritura, pero dejo este último relato como premisa de lo que viene en 2021, con más relatos y energías renovadas. 




Unicorco

 

Érase una vez un mundo mágico donde reinaban la Paz y la Armonía. Era un mundo hermoso donde cohabitaban en paz todo tipo de criaturas, donde abundaban los bosques con pequeños arroyuelos y brillantes cielos anaranjados y púrpuras llenaban el paisaje de una luz mágica, contrastando con las escarpadas pero impresionantes montañas nevadas en una maravillosa sinfonía de colores. Sin embargo, no todo era perfecto en aquel lugar lleno de vida y fantasía. Y es que Paz y Armonía no eran conceptos, sino los nombres de pila de dos pérfidas mellizas brujas cuyos padres habían tenido un cáustico sentido del humor. Las hermanas llevaban una doble vida muy trabajada. De cara a sus súbditos del reino, eran dos hermosas hadas que residían en el majestuoso castillo de Dadlam, desde el que gobernaban con magnanimidad, preocupándose de que el reino prosperara. Por otro lado, ejercían de brujas en las mazmorras del castillo, ensayando terribles experimentos con las incautas criaturas que inocentemente caían en sus manos. De uno de esos experimentos nació el bueno de Unicorco.

 

Unicorco era una criatura mágica, parte orco, parte humano, con alitas de hada y cuerno de unicornio. Dicho cuerno, aparte de servirle para golpearse con cada puerta y abrir las latas de judías, tenía propiedades mágicas, aunque desconocía la existencia de tales poderes al tener las mazmorras de residencia. Paz y Armonía le mantenían apartado de la sociedad, si bien era la creación de la que se sentían más orgullosas, quizá por el hecho de que siguiera vivo tras quince años de loca experimentación. Las brujas le habían dado todo tipo de pociones para modificar su forma original. Unicorco no recordaba nada de su pasado, solo destellos fugaces de una cueva, unas palabras, “barrio sésamo” o algo así y una alfombra voladora, pero no sabía si aquello era fruto de su imaginación o del pasado. Había crecido solo y sin afecto, aunque era una criatura afable. Celebraba los días en los que cazaba una rata y la calentaba con su cuerno y disfrutaba de la soledad de las mazmorras con la mejor actitud. Después de todo, estaba agradecido a sus madres por haberle cuidado y mantenido con vida todo ese tiempo.

 

El plan de Paz y Armonía era tan brillante como retorcido. Opinaban que para conseguir el caos más absoluto, lo mejor era partir de lo opuesto, de forma que el terror calara mejor en sus víctimas. Si vives en la miseria, que tu vida pase de ser mísera a un infierno es un paso imperceptible. Sin embargo, si tu vida está llena de luz, alegría y fantasía y de la noche a la mañana llegan la oscuridad y la destrucción, el sufrimiento es mucho más intenso, insoportable. Por ello, habían dedicado décadas de sus casi inmortales vidas a crear un mundo hermoso, por muy repulsivo que les pareciera tanta pureza. Unicorco sería la semilla de la discordia perfecta. Una criatura poderosa, solitaria y resentida que no encajaría en la sociedad y desataría la oscuridad para siempre. Con un pequeño empujón por su parte, pues ya se habían dado cuenta de que le faltaba mala uva y estaban cansadas de esperar. Sabían que había desarrollado su potencial. Según la profecía, a los dieciocho la criatura que era todas las criaturas desataría el caos y provocaría la noche eterna.

 

En honor a la verdad, dicha profecía la habían escrito ellas años atrás, tras pimplarse dos botellitas de anís, entusiasmadas por el injerto del cuerno mágico de Unicorco. No obstante, se trataba de una profecía oficial, lacrada con sello del colegio de profetas y oráculos de Aritnem. Las brujas conservaban las tasas para mostrarlas a cualquier incrédulo, antes de encerrarle en las mazmorras por partes…

 

El mundo era ajeno a la profecía de la eterna oscuridad. Las noches eran para el ulular de los búhos y para los lobos veganos que bailaban con las ovejas bajo la luna. Los trolls jugaban a la petanca con los Orcos. Sí, el mundo daba asquito.

 

Hasta que llegó el día del cumpleaños de Unicorco. Las brujas bajaron a verle con sus mejores verrugas postizas y le entregaron un saco con un lazo. Lo abrió con entusiasmo, pues nunca le habían regalado nada y aquello le lleno de emoción y a la vez de pesar por lo que significaba. En el saco había ropa vieja, la última edición ilustrada del libro de profecías de las brujas, una afilada espada y la llave de la celda. Probó la espada para quitarse los callos de los pies y sonrió satisfecho y agradecido. Luego miró la llave y a sus madres y las envolvió en un abrazo envuelto en lágrimas. Paz y Armonía retrocedieron sabiamente, pues sabían que las lágrimas de Unicorco eran corrosivas. Le dieron unos últimos consejos y unas ratas para el camino y le despidieron agitando sus pañuelos llenos de mocos.

 

Unicorco, además de extraordinario, era una criatura muy obediente. Así pues, se alejó del castillo echando lágrimas que dejaron un buen surco en el puente levadizo. Se adentró en la espesura, pero al rato le entró hambre y se sentó a comer su sándwich de rata mientras se empapaba de las profecías que habían escrito sus madres, ¿quién era él para llevarle la contraria al destino? Mientras se alimentaba, comprobó que varias criaturas le observaban con curiosidad. Se quitó carne de los dientes con su espada y a continuación lanzó ésta hacia un árbol, con la suerte de ensartar a una liebre. Se levantó y la guardó en el zurrón para la cena. Aquel mundo estaba lleno de posibilidades.

 

Su gesto no pasó desapercibido al resto de seres del bosque, que huyeron despavoridos. Unicorco comprendió entonces que aquel mundo iba a ser muy duro y cruel para él y no cesó de llorar hasta que salió del bosque y se encontró con un camino que conducía al pueblo. Allí tenía la primera misión. Debía reducir la aldea a cenizas y esclavizar o aniquilar a los humanos. Echó una última mirada al corazón del bosque que dejaba atrás, pero sorprendentemente ya no estaba… en su lugar, un río de ácido dividía al bosque en dos mitades y parecía como si los árboles que lindaban con el río intentaran moverse desesperados lejos del alcance de las lágrimas de nuestro amigo.

 

Paz y Armonía estarían orgullosas de él.

 

Cuando llegó a la villa, los apacibles humanos le saludaron amistosamente y le invitaron a la posada para que bebiera, reposara y, por amor de dios y urgentemente, se diera un buen baño antes de que se desmayaran. Unicorco declinó la oferta, aclarando que estaba allí para someterles por la fuerza y quemar sus casas. Los humanos, confundidos, le explicaron que aquello no estaba bien, pero él les enseñó el libro de la profecía para que vieran que aquello era lo que se suponía que debía de ocurrir. Se generó una breve discusión a raíz de que unos granjeros empuñaran azadas y rastrillos, pero todo terminó como indicaba la profecía. Con la aldea calcinada, muchos cadáveres y esclavos y al menos un par de personas libres para poder extender la noticia al resto de villas.

 

La oscuridad avanzaba según Unicorco recorría más y más aldeas. Los pacíficos seres de la comarca comenzaron a sentir ira y rencor hacia aquella injusticia y enviaron varias comitivas al castillo de Dadlam para solicitar el amparo de Paz y Armonía, pero se lo encontraron con un cartel a la entrada que indicaba “Cerrado por Apocalipsis, volvemos en 30 días”.

 

La situación dio pie a que entre las propias criaturas empezara a haber diferencias que antes nunca habían existido. Los orcos y los trolls se unieron con regocijo al saqueo de Unicorco, recuperando su instinto y naturaleza.

 

Las hadas, por su parte, emprendieron un largo camino en busca de su última esperanza, la única criatura capaz de detener a Unicorco según las profecías alternativas de la buena hada Felisa. En realidad, Felisa no era ni hada ni profeta, era una campesina que había escapado milagrosamente del castillo de las brujas tras haberles servido varios años como esclava, lo que le había permitido recabar información indispensable. Al regresar a su villa y ver que no quedaba nada de ella, se había cosido unas alas de tela y había creado su versión alternativa de la profecía, una en la que cabía la esperanza. Felisa siempre había pensado que el futuro no estaba escrito, sino que lo teníamos que escribir nosotros y así había hecho ella. Claro que ahora sí estaba escrito y aquello resultaba paradójico, pero era su única oportunidad y siempre había sido una superviviente. Cuando crees que algo va a pasar inexorablemente, generalmente termina pasando, sobre todo si es algo malo.

Las hadas no tardaron mucho en encontrar al dragón. Sabían que había un campo de maíz cerca de las montañas de Eressar y que Polenis no se podría resistir a convertir aquel campo en un mar de palomitas. Convencerle de que intercediera con Unicorco les costó los mapas del mayor tesoro conocido, el lugar donde se hallaba el sagrado Banana Split. Pero esa gran historia será narrada en otra ocasión. La suculenta oferta convenció al gran dragón rojo, que accedió a reunirse con Unicorco.

 

Tres semanas después (la siesta de los dragones es sagrada) Polenis volaba agitando sus alas con fuerza para compensar la ley de la gravedad que provocaba su tremenda panza, llena de aquellos tréboles blancos que le sabían a gloria. Siguió el rastro de aldeas calcinadas hasta que encontró a Unicorco preparando su comida junto a una cabaña en llamas, churruscando bien la carne de liebre ensartada en su espada.

 

—Hola amigo, eres Unicorco, ¿verdad?— dijo Polenis, encantado de su perspicacia.

—Disculpa dragón, pero hoy todavía me quedan tres poblados por calcinar. Faltan dos noches para la luna negra y según la profecía y aún me queda arrasar dieciséis poblados antes de proclamar la noche eterna

—¿Y por qué quieres la noche eterna?

—Es mi destino, lo pone aquí—indicó Unicorco, señalando el libro de las brujas.

—Mmmmm, si de verdad el destino está escrito, ¿por qué te tomas tantas molestias en que se haga realidad? Es decir, si va a ocurrir igualmente, hagas lo que hagas ocurrirá, y si no haces nada y no ocurre, entonces resultará que la profecía que se ha ido cumpliendo se cumplía porque tú leías lo que tenía que pasar.

—No, no, esta es una profecía oficial, mira, está sellada. Me la entregaron mis madres al cumplir los dieciocho años.

—Entonces tus madres te entregan una profecía en la que tienes que hacer un genocidio una vez que se te considera adulto responsable de tus actos y ellas no tienen responsabilidad civil subsidiaria sobre ti, ¿no te da que pensar? Además, mira, aquí tengo una profecía oficial también sellada que dice que un dragón te encontrará y os haréis amigos al instante y serás de gran ayuda en su búsqueda del gran Banana Split, con una ligera derivación alternativa que indica que de no ser así acabarás calcinado tal día como hoy.

 

Unicorco contempló el libro del dragón y lo leyó con atención. Su mente se llenó de un mar de dudas, pero la visualización del Banana Split activó algo antiguo en su interior. Entonces recordó quién era y todo lo que las brujas habían hecho con él.

 

Lamentablemente, mientras lo leía, Polenis vio que estaba rodeado de olivos y le entraron unas ganas terribles de estornudar. No queréis saber lo que ocurre cuando un dragón rojo estornuda… solo diré que fue el final de los dos libros de profecías, que acabaron calcinados junto a los ropajes del pobre Unicorco y que a partir de entonces el destino se escribió solo...

 

Fin…

 

No, no, que fin ni qué leches, cómo va a acabar así Unicorco.

 

Ah, eso… a ver, pues resulta que los ropajes acabaron calcinados, pero Unicorco, como criatura mágica reciclada, tenía también algo de dragón, por lo que su piel era ignífuga.

 

—Anda, busquemos algo de ropa para ti.

—Necesitaré unas tijeras… para las alitas, ya sabes…

 

Y vivieron innumerables aventuras juntos, en pos del helado sagrado.

 

FIN



 

 Título: Unicorco

Extensión: 2019 palabras
Objetivo principal: Escribe tu propio cuento con enseñanza
Objetivo secundario A: Ali babá y los cuarenta ladrones
Objetivo secundario B: Unicornios
Objeto 1: Poción
Objeto 2: Magia

Este relato forma parte del reto de escritura creativa #OrigiReto2020.

 







Resumen de lecturas de 2020 y lo que viene en 2021


Este año he multiplicado por 5 los libros leídos en 2019, lo que no dice mucho de mi capacidad lectora anterior, pero bueno, gracias al club de lectura y al reto #CazaCapítulos2020 he recuperado el hábito de lectura y he leído bastante para el tiempo que tengo y de tipo variado. 

De los 34 libros que he leído, 3 eran obras de teatro, 3 novelas gráficas, 1 una antología poética, 1 libro de pensamientos y el resto eran novelas de todo tipo (novela negra, fantasía, ciencia ficción, romántica, erótica, clásicos, costumbrista, etc. 12 de esos libros fueron escritos por mujeres.  


¿Y qué viene para 2021? Pues muchos más libros, entre ellos grandes clásicos como Robinson Crusoe, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Los Miserables o La Divina Comedia. Ya solo en el club de lectura en el que participo tenemos 15 libros programados para el año que viene. A eso se sumarán los que me vaya encontrando a través de recomendaciones o gusto personal. Mi objetivo es llegar a los 40 y completar el reto #CazaCapítulos2021 (más información sobre el enlace). ¿Lo conseguiré? Si hay algún libro que creáis especialmente que me puede gustar, por favor incluidlo en los comentarios y haré lo posible por leerlo si no lo he leído ya.

Y, con suerte, a final de año la última imagen se convertirá en un título real en Lektu a finales de año :-)

¡Nos leemos!