Bosque...

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jueves, 1 de marzo de 2012

Bloguero 2.0 (declaración de intenciones)

Llegó el momento de retomar las palabras... y que mejor día para ello que los últimos minutos de un día bisiesto... así que vamos a quitarnos los formalismos de una vez:
¡Feliz año! ¡Mis mejores deseos para el 2012! ¡El balance lo dejé en mis años de contabilidad, este año prefiero mirar hacia el mañana y dejar 2011 en el recuerdo... ¿Qué tal las rebajas?... ¡Un año más mayor!... ¡Feliz San Valentín para los que aman más durante un día que el resto!... Y después de todas las formalidades y ya que en mi dimensión comienza el año hoy, después de atiborrarme de uvas virtuales, vuelvo con más energía que nunca, desde esta habitación entre cajas y elementos de pintura, para reconciliarme con las palabras y recuperar el tiempo perdido entre mudanzas, que el 2012 me espera con los brazos abiertos y tengo una meta principal por cumplir y poco más de doscientos días para llegar a ella... ¿cuál es? si eres de las cuatro o cinco personas que han ido leyendo los posts seguro que esa pregunta sobra... si no es así, deja que me haga el interesante...

Además de eso, tengo intención de reflotar mi perfil bloguero alimentando por fin esta posada itinerante con mayor fuelle que el año pasado, esta vez sin objetivos prefijados, simplemente permitiendo que fluya y se contagie hasta el Rincón de Kalen, que reabrirá sus puertas para tratar todo aquello que pasa por mi cabeza y no tiene que ver con las palabras... cine, videojuegos, deportes, actualidad, nostalgias, humor, mentirijillas, hechicería avanzada y demás...

Y a las 0:19 del primero de Marzo de 2012 de la nueva era, yo... POSTEO


sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad



Con el año próximo a terminar, se avecina el momento en el que haga su espectacular aparición el gordo simpaticón de la barba blanca y el saco mágico. El estómago empieza a hacer cosquillas y me siento rejuvenecer, como si tuviera 8 años en lugar de los 20 que siento que tengo habitualmente... ^_^'. Habrá mejores momentos para hacer balance del año, agarrar las cosas que nos hicieron sonreir y refunfuñar por lo injusta que es la vida en ocasiones... ya llegarán los momentos en los que plantearse nuevos retos y progresar en los actuales... hoy solo me apetece cerrar los ojos muy fuerte y darle vueltas a las manillas del reloj para que llegue la próxima noche y Papá Noel entre de puntillas en el salón para dejar sus regalos junto al árbol...
Desde La Sombra Escondida, feliz navidad a todos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Los Juegos del Hambre

Picado por la curiosidad y siguiendo la recomendación de mi hermana, estos días me he lanzado a leer la primera novela de la trilogía "Los Juegos del Hambre" (The Hunger Games), de Suzanne Collins. Es una novela de ciencia ficción apocalíptica que yo denominaría un cruce entre Battle Royale a lo pobre, sin la esencia filosófica de la misma y la película Perseguido (The Running Man) del amigo Schwarzenneger. Está escrita al estilo "Crepúsculo", es decir, en primera persona femenina, aunque Katniss no tiene mucho que ver con Bella, a decir verdad. Utiliza un estilo ligero y juvenil que facilita una lectura rápida y sencilla, aunque en mi opinión hay momentos en los que pierde un poco el ritmo y resulta bastante predecible, pero esto forma parte de su encanto adolescente. En mi opinión, es a la ciencia ficción lo que Crepúsculo a los vampiros o las Crónicas de la Dragonlance a la fantasía. Y debo confesar que aunque no es precisamente brillante lo he devorado. Ha conseguido exportar los derechos a treinta y tres países y estrenará versión en cines a mediados del año que viene, con lo que es presumible que comience a inundar las estanterías de las grandes librerías y centros comerciales y multiplique por diez su notoriedad actual. Mientras tanto y antes de ponerme "En llamas" (segundo libro de la trilogía), me estoy dedicando a Pratchett y Martin y preparando mi 181...

Para los curiosos, os dejo aquí el trailer de la película...

viernes, 7 de octubre de 2011

Jajaja News, reedición especial...



 Mi buen amigo Lord Soth publicaba ayer en su fantástico blog Historias Nada Más (tenéis el enlace a la derecha) tres números de la revista humorística decadente de Camelot que nos entretuvo durante un tiempo allá por el cambio de siglo... Ahora que el grupo de la Leyenda de Camelot vuelve a tener algo de ritmo e inspirado por el post espectral y por mi eterna nostálgia, ya que yo participe en la mayoría de sus números como "dragón para todo", he rebuscado entre mis copias de seguridad hasta dar con toda la historia del Jajajanews. Lamentablemente, la página web desapareció con la despedida de geocities del mundo internauta, pero tengo todos los archivos y el propósito de crear una página-museo activa (prometo actualizarla al menos una vez cada 76 años) que espero pueda estar operativa en unos diez días. Hasta entonces y para que veáis y os contagiéis del espíritu de aquella época y de lo mal que escribían los redactores (ejem ejem...) os dejo los enlaces a los archivos en formato PDF y en archivo rar por si preferís descargarlos.

- Número 1   - Número 2   - Número 3   - Número 4   - Número 5

- Número 6   - Número 7   - Número 8   - Número 9   - Número 10

- Prefiero descargarlos todos en un archivo .rar pulsando aquí

Se busca Goblin
PD: Si veis a mi primo Mork, matadle de mi parte. Pero con cariño. ICEDRAGON.
ICEDRAGON

sábado, 17 de septiembre de 2011

La Edad de la Ira

En estos días convulsos para el sistema educativo español y especialmente para el personal docente de la escuela pública, me gustaría recomendar la lectura de La Edad de la Ira (Ed. Espasa, 2011) de Fernando J. López. Este profesor de secundaria, escritor y dramaturgo ha sabido retratar hábilmente el mundo estudiantil y docente, recordando por momentos a Truman Capote en A Sangre Fría o a Salinger en El Guardián Entre el Centeno, pero en el contexto de la sociedad española y el mundo propio del instituto. Un thriller que no te dejara indiferente.

Os dejo la reseña del libro, tomada de http://www.planetadelibros.com


Sinopsis

El titular
Marcos, un adolescente de clase media, asesina a su padre y deja malherido a uno de sus cuatro hermanos.

Las primeras reacciones
Amigos, familiares, profesores de Marcos: nadie se explica lo sucedido.
Nadie pudo preverlo. Las imágenes del crimen acaparan los medios.
La violencia adolescente se adueña, de nuevo, de la actualidad.

La investigación
El crimen de Marcos no es un suceso aislado. Demasiados casos en los últimos años de menores envueltos en situaciones de extrema violencia. Bullying. Acoso cibernético. Ataques racistas. Trapicheos con drogas. Vídeos en YouTube con humillaciones a profesores. Docentes deprimidos. Fracaso escolar... ¿La culpa es de los adolescentes? ¿De sus profesores? ¿De sus padres? ¿Hay en verdad culpables o somos todos víctimas?

Un periodista, impulsado por estos interrogantes, decide adentrarse en el entorno del asesino. ¿Qué sucedió el día del crimen? ¿Cómo fue la semana anterior a los hechos?

En el instituto en el que Marcos cursa el Bachillerato, entre apuntes, pizarras y claustros, El reportero buscará la verdad, recopilando los testimonios de quienes formaron parte del mundo de Marcos durante aquellos días. Un mundo en el que sólo parece regir una única ley y una única edad: la edad de la ira.

jueves, 4 de agosto de 2011

La Carta

Para completar el ciclo de historias narradas en la radio, os dejo "La Carta". Para los que andan esperando algún destello de mis proyectos, únicamente decir que van por buen camino...

Para escuchar, pulsad en el play... :-P (y si no carga pulsad F5 o probad con el Firefox).




Y para los que prefieren leer:

LA CARTA

   Sario Yenú era un hombre fascinante, un hombre genial, de ese tipo de gente que tiene carisma entre las personas, pero un carisma especial, merecido. Era un aventurero que a la vez ayudaba a la gente. A lo largo de sus numerosos viajes, no todos ellos impregnados del aroma del éxito, lo cual le hacía gozar más aún del respeto de la gente, se había tenido que enfrentar ante retos imposibles y enigmas inescrutables. Pero él hacía relativo lo absoluto y casi siempre acababa triunfando. Y lo más fascinante de todo era que no intentaba sacar provecho de ello, sus fines eran completamente altruistas. Esto, por supuesto, le acarreó numerosos enemigos, pero también inigualables amigos que vivieron junto a él múltiples leyendas.

   Sario Yenú, hijo de las estrellas, tenía el pelo y los ojos de un intenso negro azabache, era alto y esbelto, bien parecido, con una expresión afable y una mirada inteligente, un rostro que se hacía difícil de imaginar enfurecido.

   Sario Yenú era un soñador, un idealista en cuyo mundo los sueños se cumplían. Sario Yenú era un hombre feliz.

   Es una lástima que Sario Yenú no participe en esta historia...

   Porque esta historia es sobre otro hombre, en otro mundo, en otro momento. Sobre un hombre nada fascinante. Sobre un hombre gris. Sobre un ... pobre hombre.

*******

   Cirilo Páez, soltero, 32 años, funcionario del estado de día y vigilante jurado de noche, podría haber sido candidato al premio al hombre más gris del Universo. Traspasaba ampliamente las fronteras de lo opuesto a fascinante para llegar a ser, prácticamente, nadie. Era tan solo una pieza más en la rueda del mundo, pero una prescindible, como el apéndice del cuerpo humano. Cirilo Páez no tenía tiempo libre, no se lo podía permitir. Cirilo Páez tampoco podía permitirse el lujo de tener sueños o ideales. Cirilo Páez trabajaba duro pensando en un futuro. Quizá porque en el fondo sabía que en el presente estaba muerto...

   Cirilo Páez, delgado, 1’72, cejijunto, con boca pequeña y nariz ganchuda, ojos marrones, apagados, y pelo castaño tirando a gris ceniza, jamás tuvo una inteligencia brillante, ni un físico arrollador, ni siquiera una personalidad atrayente. Era uno del montón, un engranaje de la sociedad, sin aspiraciones, sin metas, excepto la de seguir existiendo. Cirilo Páez no tenía amigos, eran un lujo que no podía permitirse, algo que podía descentrarle de su labor. Porque para Cirilo Páez, su trabajo era su vida, y su vida su trabajo.

   Cirilo era rutina, cada día hacía lo mismo.

   Cirilo no era ni triste ni feliz, porque no tenía tiempo de saber qué era eso.

*******

   Un día, Cirilo recibió una carta. Era muy breve, de hecho tan solo decía: “te voy a ayudar”, y la rúbrica era un corazón. Cirilo, sin mucho interés, tiró la carta a la papelera, no tenía tiempo para imaginar por qué alguien le había mandado aquello. Seguramente sería un error.

   Tras una rutinaria semana, Cirilo se encontró con dos nuevas sorpresas, una carta y una hermosa flor azul cuyo nombre desconocía, pues jamás había visto algo parecido. Con la simple curiosidad rutinaria, Cirilo abrió el sobre y extrajo una pequeña nota del interior, que decía: “en todos los corazones habita la fuerza del enamorado, que se alimenta de sueños, como la flor corazón”. En aquel momento Cirilo se dio cuenta de la silueta de la flor azul.

   Aquella misteriosa frase consiguió captar el interés de Cirilo, pero él desconocía qué eran los sueños y el amor, y todo eso del corazón le parecía poco serio. Si alguien intentaba tomarle el pelo, ese no era el camino correcto. Pero esa carta ya no acabó en la papelera...

   Dos semanas más tarde, al llegar Cirilo a su despacho matutino, se encontró con tres nuevas sorpresas, una flor corazón, esta vez multicolor, un pequeño libro titulado “Viajeros”, de un escritor desconocido, y una breve nota: “Es hora de que comiences a soñar y forjes un nuevo destino en el que los sentimientos y la imaginación tengan cabida. Yo siempre estaré contigo”.

   La mente de Cirilo Páez, anquilosada en la rutina diaria, empezó a entablar un duro combate consigo misma. Cirilo comenzó a tener dudas y a ver desmoronarse su mundo. Cirilo sintió el ansia de soñar, pero no, no podía permitírselo. Aunque aquello del destino, aquello que simbolizaba ese breve relato que le habían dado... ¿y si fuera verdad? ¿y si el mundo pudiera ser maravilloso? Necesitaba una confirmación, una última señal, una última nota que le mostrara el camino.

*******

   Aquella mañana, su secretaria le llamó a su casa quince minutos antes de salir para avisarle de que había alguien esperándole en su despacho, una guapa mujer de ojos brillantes --le dijo ella con un tono de camarada -- que además traía una flor, un gran libro y algo más que ni su curiosidad había conseguido descubrir.

   Entonces Cirilo se puso a soñar. Rápidamente sacó de su armario su mejor traje y se afeitó la perilla. Tras examinarse por completo ante el espejo, con una luz brillante en sus ojos, con la sonrisa en los labios y el corazón frenético, Cirilo salió de casa para coger el autobús. Pero esta vez... fue el autobús quien lo cogió a él. Y de esta manera tan triste es como acabó la vida de Cirilo Páez, quien llegó a ser el hombre menos fascinante del mundo. Alguien le enseñó a soñar, le hizo salir de aquel universo gris que obstruía su alma y le hizo sentirse feliz por algunos instantes, y lo que es más importante, le hizo sentirse vivo. Pero no todas las historias tienen final feliz, sobretodo en este mundo. Un sueño puede despertar el amor, pero no detener un autobús, esa es la lección que le faltó aprender a Cirilo.

   ¿Y qué pasó con la mujer? Pues que volvió al lugar de donde procedía, donde vivió innumerables y fantásticas aventuras junto a su querido y fiel amigo... Sario Yenú.

martes, 26 de julio de 2011

Una historia de amor

He recuperado de mis viejas cintas esta vieja historia corta, leída en el programa Cuento Contigo, de M80 radio, el 22-2-1998. Si bien no es la más fina ni la mejor, es a la que más cariño le tengo. Podéis escucharla también en mi Podcast de Spotify: Podcast tributo a Cuento Contigo


Una historia de amor - Raúl Doblas Prades

Pedro tenía una auténtica fobia a las avispas. Él siempre decía: ponme delante una docena de leones muertos de hambre o tráeme una manada de tiburones y yo los preferiré antes que a una avispa. Aparte de su pequeña broma con truco, lo cierto es que Pedro no podía soportar la proximidad de este insecto. Tal era su febril obsesión, que en primavera y verano raramente salía de casa, y cuando lo hacía era para dirigirse a recintos cerrados en los que difícilmente pudiera encontrar a sus enemigas. Por supuesto, se trasladaba en coche a cualquier sitio, era impensable verle caminar por el campo y apenas si abría las ventanas unos minutos para ventilar. Debido a tan extrañas circunstancias, daba la casualidad de que yo era su única amiga. Él no lo sabía, pero yo ya estaba enamorada de él, a pesar de lo mucho que nos distanciaba. Y es que, en parte, yo me consideraba culpable de sus desgracias, aunque eso ahora ya no importe. Lo único que importaba entonces para mí era hacerle ver que una vida no podía irse al garete por una obsesión. Pero él me ignoraba, y se refugiaba aún más en su mundo solitario. Jamás se le ocurrió a Pedro, o quizá no quisiera pensarlo, que al amparo de la noche no tenía nada que temer.
Su problema iba más allá de una simple fobia y hasta donde puedo llegar le comprendo, pues su vida siempre fue muy dura, especialmente tras la muerte de su familia. Siendo yo quien mejor le conoce, quizá sea justo que te ponga al tanto acerca de estas “tragedias” y sus consecuencias. 
En primer lugar, fue su madre quien perdió la vida de forma trágica al resbalar en la bañera. Pedro, supersticioso como buen sevillano, no tardó en relacionar ese triste suceso con aquella desagradable pesadilla en la que una gran avispa se introducía en su dormitorio en plena noche para aterrorizarle. Tan solo un par de semanas después, la desgracia vino por parte de su mujer y sus dos hijas, que sufrieron un terrible accidente de tráfico que no admitió supervivientes. La autopsia determinó que una picadura de avispa había sido el detonante de la pérdida de control del coche.
A partir de entonces vino la depresión, el aislamiento, y solo yo me quedé cerca de él. Su profesión de experto informático le facilitaba este tipo de vida. Aunque yo no lo entendía, me alegraba de estar allí, cerca, a pesar de que el jamás diera señal de apercibirse de mi presencia. Sin embargo, a cada día que transcurría, yo me iba sintiendo más y más atraída hacia él, y solo esperaba algo, una señal, que me permitiera expresarle mis sentimientos.
En una cálida tarde de Agosto me llegó la oportunidad. Entré sin hacer ruido, pensando y soñando en como sería nuestra confrontación cara a cara (válgame el término) en la que habría de expresarle mi amor, con ilusión y también con temor. Me acerqué a él, lentamente. Estaba absorto ante la pantalla del ordenador, y casi parecía que no existiera nada más en el mundo aparte de eso. Lejos de sentirme frustrada, decidí hacer un poco de ruido para obligarle a girar la cabeza y mirarme directamente. Así lo hizo, y durante unos segundos, que se hicieron eternos, nos miramos el uno al otro, intentando adivinar lo que circulaba por aquella otra mente. Yo, por mi parte, intenté hacerle comprender lo mucho que le amaba, que mi mayor deseo siempre había sido permanecer junto a él, y que estaba dispuesta a renunciar a todo por él, dispuesta a integrarme en su particular mundo de soledad. Me acerqué un poco más a él.
Su respuesta fue contundente. Con un súbito ardor en sus ojos, Pedro levantó la mano derecha y… me despachurró contra la pared.
Jamás hubiera esperado una reacción así. Mientras una amarillenta y viscosa sustancia surgía de lo que quedaba de mi cuerpo, intenté recordar qué había hecho mal. Lo único que había hecho era luchar por el amor deseado como me enseñaron a hacerlo. El amor no se puede compartir, ese es el dogma que aprendí de pequeña. Su madre absorbía demasiado este sentimiento, pero era asustadiza, y fue fácil hacerla resbalar. Esa noche, además, conseguí estar cerca de mi amado y compartir sus sueños. Entonces comencé a ser feliz. Lo del coche fue algo más arriesgado, pero ese amor era mucho más fuerte y, por lo tanto, más peligroso. Estuve a punto de perder la vida, pero finalmente todo salió bien.
Yo siempre había estado cerca de él, tras una ventana, tras una puerta,… siempre esperando el momento. Y el momento había llegado, y la respuesta había sido dolorosa. Jamás entendería ese arrebato de violencia injustificada, ¿cómo se puede hacer daño a alguien que te ama de todo corazón? Claro que quizá él no lo sabía, quizá me confundía con una avispa cualquiera, esas a las que odiaba tanto. Ahora, cuando todo son recuerdos, he perdonado a Pedro.
Finalmente ha rehecho su vida, ha olvidado su obsesión y se ha integrado en la sociedad. En cuanto a mí, no me puedo quejar, pues he conseguido parte de lo que quería, estar cerca de él. Me puedes encontrar en su casa, en un bonito corcho, junto a las fotos de sus parientes, atravesada por una chincheta. Quizá sí que me quería. A pesar de ser avispa.